Llegan los zombies

Desde la película clásica de George A.Romero La noche de los muertos vivientes (1968), pasando por la película Guerra Mundial Z, la serie The walking dead, o Los Salvajes de Juego de Tronos, hemos visto aparecer cada vez más en las pantallas de nuestros hogares (“nuestros hogares”, qué familiar y confortable suena) a unos personajes amenazantes, sin discurso ni nombre, que son masacrados sin piedad: los zombies.

Quizá estas series de ficción estaban reflejando de alguna manera ese sentimiento de amenaza exterior alrededor del cual se crean la Europa contemporánea, y los Estados Unidos, siempre obsesionados con la “seguridad”. Los zombies representan perfectamente a ese “otro” sin humanidad, sin alma, ni deseo, sin palabras, sin familia ni patria. El zombie no es humano. Por ello se le puede asesinar impunemente, como se ve en todas esas series televisivas.

Y en eso está la clave de los procesos de exclusión, de persecución y de exterminio. En la deshumanización. Eso lo han vivido y lo viven actualmente los gitanos europeos, que son a menudo descritos por líderes políticos con metáforas animales (ratas, cucarachas, alimañas, perros) o con metáforas del contagio y la enfermedad (basura, plaga, “limpiar Badalona”).

También lo viven las personas sin hogar, y muchos gays, lesbianas, bis y trans, que son el objetivo de agresiones por parte de grupos neonazis y de pandas de niñatos fascistas a quienes las autoridades no parecen dar mucha importancia.

En la actualidad vemos aparecer una nueva masa que atemoriza y paraliza a Europa (y a “nuestros hogares”). Se trata de cientos de miles de inmigrantes/refugiados/demandantes de asilo, que están llegando a Europa, huyendo de las terribles guerras que arrasan a las poblaciones de sus países (y en las que, por cierto, Europa ha jugado un papel lamentable que ahora intenta esconder bajo la alfombra: desde la venta de armas a todas las facciones en juego, hasta el uso instrumental geopolítico de todos los bandos).

La forma en que los medios y los políticos presentan a estas personas las convierte fácilmente en zombies: hablan de ellos y ellas como invasiones, plagas, mareas, y nunca tienen nombres, ni se conocen sus historias. O bien son meros objetos de tráfico de “mafias”, nunca son seres soberanos que deciden sobre su destino. Son flujos, corrientes, masas, no individuos. Son “problemas”, amenazas (a la salubridad en la retórica francesa antigitana, a la tolerancia religiosa según los islamófobos de Pegida, a la rectitud moral y sexual en el caso de los ultracatólicos homófobos, a la seguridad y estabilidad en el lenguaje de los dirigentes de la UE).

La actitud represiva e insolidaria de la dirección de la UE es la prueba más evidente de que Europa no es un proyecto solidario y abierto, sino un búnker egoísta diseñado para optimizar el capitalismo a escala transnacional. Los gobiernos de los países de la UE regatean y se acobardan ante pequeñas cuotas, que son ridículas en comparación con las enormes cantidades de refugiados que están recibiendo países muchos más pobres, como Líbano, Jordania o Turquía, que acogen a más de 4 millones de refugiados sirios en este momento.

La imaginería de la amenaza zombi nos ha preparado para justificar esta vergonzosa insolidaridad europea, para mirar hacia otro lado, o, lo que es peor, para mirarles a los ojos levantando una valla de por medio como ha hecho el gobierno de Hungría. O para dispararles pelotas de goma cuando están en el agua intentando llegar a la costa de Ceuta. O para perseguirlos con perros en el túnel de Calais.

Al fin y al cabo no son humanos.

Como marica siempre me he identificado con los zombies. No seremos humanos, pero somos imparables, resistentes, supervivientes. Y los refugiados y refugiadas que “nos invaden” también lo son. Nos necesitan más que nunca, y hay que tomar partido ya.

On the blessings of being a gypsy

Valeriu Nicolae

For my first seven years I had just one identity: child. The move to a bigger city in Romania made it  clear to me that I was not a “normal” Romanian child but a ”gypsy”[i] child that Romanians “put up with”. I worked hard for the next years, and I was promoted from “stinky gypsy”, to “gypsy”, to “ok gypsy”, to “good gypsy”, to Roma, and finally I made it as “a Romanian”, and “someone Romania is proud of”. A Romanian TV station blessed me with that final title. Not to worry; it is still honorific. Any “original” Romanian that I piss off might request a re-evaluation and demote me. At the end of 2013 I was sainted as an EU citizen by receiving an award from the European Parliament.

It is great to be a gypsy. To be a member of such an advantaged ethnic minority: part human…

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Manifiesto de los Osos Feministas

El grupo Osos Feministas quiere recordar algunos temas sociales y políticos que nos preocupan, con este MANIFIESTO:

– Los osos jugamos con la masculinidad, y nos sentimos atraídos por ciertas características de la misma. Pero eso no significa que apoyemos comportamientos misóginos u homófobos. Expresamos aquí nuestro rechazo a todas las formas de discriminación contra la mujer y rechazamos cualquier actitud de plumofobia (odio contra actitudes afeminadas en los hombres homosexuales o heterosexuales, o en personas trans, drags o queers).

– Los Osos feministas expresamos nuestra preocupación por el aumento de la violencia contra las mujeres, que está matando a miles de mujeres cada año, y pedimos medidas urgentes para poner fin a esta situación y la solidaridad del movimiento LGBT.

– Los Osos feministas declaramos nuestra solidaridad con la población inmigrante (migrantes, refugiados/as, solicitantes de asilo, etc.), y solicitamos el apoyo de las autoridades públicas, incluidas medidas específicas para ayudar a las mujeres migrantes.

– Condenamos todas las manifestaciones de racismo, xenofobia e intolerancia (incluyendo el antisemitismo, el antigitanismo, y otras formas de racismo, la islamofobia, etc.) que a menudo se observan en la sociedad, en los medios y también en algunos miembros del movimiento de osos.

– Los Osos Feministas pedimos a las autoridades educativas que actúen con decisión contra en acoso escolar / bullying, en particular el acoso contra las niñas, los niños mariquitas, las niñas marimachos y lxs niñxs trans. También les pedimos que incluyan contenidos feministas en el sistema de educación: en las escuelas, institutos y universidades, y formación de los maestros y los medios de comunicación sobre el feminismo.

– Los Osos feministas exigimos campañas específicas de lucha contra la discriminación que sufren las personas transexuales, y la despatologización de la transexualidad en las leyes de identidad de género y en los manuales médicos y de salud.

– Los Osos feministas demandamos campañas de prevención más frecuentes y explícitas contra el VIH y su estigma, incluyendo campañas dirigidas a las mujeres.

– Los Osos feministas denunciamos el sexismo, la misoginia, la homofobia, la lesbofobia, la bifobia  y la transfobia que todavía se dan en parte del movimiento de osos y el movimiento gay, y también en el discurso de algunos líderes religiosos y algunos partidos políticos.

– Los Osos feministas apoyamos la lucha contra toda forma de discriminación por motivos de sexo, origen racial o étnico, religión o convicciones, discapacidad, edad, orientación sexual o identidad de género.

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Osos Feministas  en Facebook:

https://www.facebook.com/groups/106728722693279/

Feminist Bears Manifesto

The group Feminist Bears wants to recall some social and political issues that concern us, with this MANIFESTO:

– The Bears play with masculinity, and we are attracted to certain features of it. But that does not mean that we support misogynist behaviours, femophobia or homophobia. We express here our rejection of all forms of discrimination against women and we reject any attitude of “sissyphobia” (hatred against effeminacy attitudes in gay or straight men, or in trans, drag, or queer people).

– Feminist Bears express our concern about the increase of violence against women, which is killing thousands of women every year, and call for urgent measures to stop this situation and for the solidarity of the LGBT movement.

– Feminist Bears state their solidarity with the immigrant population (migrants, refugees, asylum seekers, etc.), and request the support by public authorities, including specific measures to help migrant women.

– We condemn all manifestations of racism, xenophobia and intolerance (including anti-Semitism, Romaphobia, and other forms of racism, Islamophobia, etc.) that are often observed in society, in the media and also in some members of the Bear movement

– Feminist Bears ask educational authorities to act decisively against bullying, particularly harassment against girls, sissy boys, tomboys, and trans children. We also ask to include feminist contents in the education system in schools, high schools and universities, training teachers and the mainstream media on feminism.

– Feminist Bears demand specific campaigns to combat discrimination faced by transgender people, and despathologization of transexuality in gender identity laws and health/medical manuals.

– Feminist Bears claim more frequent and explicit prevention campaigns against HIV and its stigma, including campaigns addressed to women.

– Feminist Bears denounce sexism, misogyny, homophobia, lesbophobia and transphobia that still exist in part of the Bear and Gay movements, and also in the speech of some religious leaders and some political parties.

– Feminist Bears support combating all forms of discrimination based on sex, racial or ethnic origin, religion or belief, disability, age, sexual orientation or sexual identity.

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Feminist Bears in Facebook:

https://www.facebook.com/groups/106728722693279/

¿Contra la violencia “en general”?

Tras mi anterior texto en el blog sobre terrorismo machista y la crítica que hice a la policía de Madrid por su campaña en Twitter: “Si eres hombre y recibes maltrato denuncia”, he recibido algunas críticas del tipo “hay que criticar todo tipo de violencia, todos somos iguales” y también “los hombres también podemos recibir maltrato”. Ayer el alcalde de Cuenca, en el funeral por las dos victimas de violencia machista afirmaba que “condeno todo tipo de violencia”, sin referirse específicamente a la machista.

Cuando critico en FB y Twitter actos de antigitanismo, recibo algunas críticas que me dicen ”vamos a dejar de hablar de gitanos y payos, todos somos iguales”, o bien “señalar la etnia es racismo”.

Cuando salgo en la mani del orgullo lgbt o escribo sobre homofobia algunos me dicen.”qué tontería, heteros y homos somos iguales”, o como me dijo uno, todos somos “seres vivos” (a éste se le fue  la mano un poco en su ansia de universalidad igualitaria, y del reino humano nos pasó al reino de animales y plantas).

En todos esos ejemplos lo que encontramos es un intento de borrar las relaciones de opresión y de desigualad. Las relaciones de poder, de explotación y de dominación.  Y qué casualidad, quienes quieren borrar eso, quienes hablan así, siempre son los del bando dominante: varones, payos, heteros.

Claro que somos iguales, en derechos, formalmente, legalmente; pero no mencionar el género y el machismo que hay detrás de los asesinato machistas es obviar la clave, que existe una desigualdad  REAL, de facto, entre hombres y mujeres.  El tuit de la policía de Madrid decía #NO es cuestión de sexo. ¿Ah no?  pues entonces ¿de qué se  trata?  Si hay 60 mujeres asesinadas al año por hombres y casi ningún hombre asesinado por mujeres, ¿el género no es relevante? Yo contesté a la policía de Madrid con este tuit: “Hetero, si un gay te maltrata, ¡denuncia!”.  No sé si pillaron la ironía.

Lo mismo ocurre con esa forma de racismo que es el antigitanismo.  Mientras haya un conjunto de actos y opiniones que estigmatizan, marginan e insultan a los gitanos y gitanas, hay que señalar que hay una diferencia entre gitanos y payos, un sesgo en esos actos de discriminación que está basado en la etnia. Una diferencia que por cierto no han buscado los gitanos. Quienes les han perseguido, expulsado, insultado y señalado históricamente son los payos. Ahora no podemos mirar para otro lado y decir “vamos a dejar eso de gitanos y payos, somos todos iguales”. Pues no. O como diría Orwell: “vale, pero es que unos son mas iguales que otros”.

Y lo mismo ocurre con la famosa “diferencia” heteros – homos. Mientras haya agresores que eligen a sus victimas porque son gays, lesbianas, bis o trans, esa diferencia es relevante. Hay que señalar que existimos y que somos objeto de desprecio y de ataques,  y que somos ilegales en 80 países.  Quien se ha inventado la criminalización  de los lgbt es el sistema heterocentrado, ahora que cargue con las consecuencias. Las leyes que prohíben ser lgbt señalan a los lgbt, es la ley la que crea esa diferencia. Claro que necesito decir que soy marica y que no me avergüenzo de ello. Y necesito “hacer bandera” de ello porque nos están matando.  Cada dos días asesinan a una mujer trans en el mundo. A mí me ha insultado curas, políticos, periodistas, ciudadanos de a pie y neonazis muchas veces. Así que ahora que no me vengan con eso de que aquí no pasa nada, que no hace falta salir a la calle a reivindicar nada,  que qué pesado con eso de que eres gay (eso lo dicen por cierto los mismos que hacen alarde de su heterosexualidad cada media hora). El mundo homófobo nos quiere en el armario, calladitos y sin hacer ruido, que desaparezcamos del mapa, que no podamos señalar su privilegio y su poder. Pues no nos van a callar. Para se activista lgbt hay que decir que se es lgbt. No comparto eso que dicen algunos gays, de “yo no hago de eso una bandera”.  Mientras haya homofobia necesitamos hacer de esto una bandera y salir del armario. Por solidaridad, visibilidad, activismo, para romper estereotipos. Y porque lo persona es político, como dice el lema feminsta.

Así que lo repito, el alcalde de Cuenca, y la policía de Madrid, ofenden a las victimas cuando hablan de  “violencia en general”, o de que “no es una cuestión de sexo”. El machismo y su violencia SÍ son una cuestión de sexo y de patriarcado.  El racismo antigitano SÍ es una cuestión de etnias y de supremacismo payo. La LGBTfobia SÍ es una cuestión de privilegio en las orientaciones sexuales.

Intentar ocultar las relaciones de poder es una forma de connivencia y de complicidad con este sistema machista, racista y homófobo.

Terrorismo machista

La historia de la palabra “terrorismo” tiene que ver con quien tiene el poder de escribir. En eso radica el poder, en ocupar la posición de escribir (la historia) o de dar sentido a las palabras, según convenga.

A finales del XVIII la palabra “terrorismo” era utilizada por la propaganda monárquica para criticar al gobierno jacobino de la Revolución Francesa. Durante la Segunda Guerra mundial los nazis utilizaban esa palabra para calificar a la Resistencia. Los EEUU la utilizaban en los 70 y 80 para definir a los movimientos guerrilleros que luchaban contra las dictaduras (que apoyaban y financiaban los EEUU). En España se utiliza desde los años 70 para definir las acciones de grupos armados que por medio de atentados intentan desestabilizar el Estado (ETA, Grapo, etc.).

Las acciones armadas que realiza el gobierno israelí contra la población civil palestina no es terrorismo, según el lenguaje dominante actual. La intervención de EEUU en Vietnam, donde asesinaron a 2 millones de personas (civiles), no es terrorismo. Como tampoco lo es el lanzamiento de las bombas nucleares de Hiroshima y Nagasaki. De hecho en las noticias de esta semana sobre el aniversario de esos bombardeos, los telediarios hablaban de que “se lanzaron las bombas”. Así, en impersonal. “Cayeron” bombas, del mismo modo que, a veces, llueve. No citaban qué gobierno las fabricó y lanzó.

Como vemos, terrorismo es un término flexible. Por eso yo voy a utilizarlo a mi manera, definiendo el terrorismo como un estado social donde un grupo de personas vive situaciones de terror. Y me refiero a la violencia machista.

Un país donde cientos de mujeres son maltratadas por sus parejas o ex parejas diariamente es un país que mantiene una situación de terror colectivo, el que experimentan todas esas mujeres. No es un terrorismo planificado o dirigido por el Estado o por un grupo organizado, pero es un estado de terror. No nos referimos sólo a lo más visible, el hecho terrible de que en España es asesinada una mujer cada semana (de media, pero a veces más). No “muere”, como dice a veces la TV de forma impersonal. Lo repito: es asesinada Sólo ese dato debería poner en alarma a todo el país, y a todo un gobierno.

Pero si además añadimos los escalofriantes datos de denuncias diarias (347 al día en 2014), de órdenes de protección (se dictan 51 al día), las 28.000 condenas al año, y las casi 600.000 mujeres que sufren esa violencia cada año, vemos que estamos viviendo en un Estado que tiene un gravísimo problema, donde una importante parte de su población femenina vive aterrorizada, sufriendo violencia cotidianamente, y lo que es peor aún, con una gran impunidad en lo que se refiere a los agresores. A esa situación la denomino terrorismo machista. Los datos de este artículo de Miguel Lorente no dejan lugar a dudas:

http://www.huffingtonpost.es/miguel-lorente/machismo-impune_b_6968790.html

El gobierno anterior tampoco logró una aplicación efectiva de la Ley Integral contra la Violencia de Género, como demuestra el excelente informe que redactó María Naredo para Amnistía Internacional:

https://www.es.amnesty.org/uploads/media/Que_justicia_especializada.informe_2012.pdf

Por eso toda banalización de la violencia machista es una colaboración con ese terrorismo. Las manipulaciones neomachistas sobre “denuncias falsas” suponen una colaboración con ese terrorismo. La pasividad e inacción del gobierno ante estos casos es cómplice de ese terrorismo. No hay funerales de Estado por esas mujeres, ni declaraciones del Presidente, ni hay un pacto de Estado contra la violencia machista. Conceder sólo el 16% de las medidas de protección solicitadas es colaborar con ese terror. Reducir las medidas de asistencia a las víctimas, las casas de acogida, las subvenciones a ONGs  y los programas que trabajan contra esta violencia, es colaborar con el terror. Y mirando más allá, a las raíces sociales y culturales de este problema estructural: no educar en feminismo a niños y niñas, que no haya programas de igualdad en las escuelas e institutos, no cuestionar la cultura patriarcal y heterocentrada en que vivimos, es también una grave carencia que está en la base de esa banda de machitos que sólo saben resolver el abandono o la crisis de pareja asesinando a su mujer o su ex mujer (que, a pesar de ese “su”, no es suya; y quizá ahí está parte del problema, en esa cultura del amor romántico, basado en los celos y la posesión). A la jerarquía de la iglesia, a la que tanto le gusta meterse en la vida de las personas, tampoco la hemos visto nunca manifestarse contra la violencia machista. Y equiparar la violencia de género que sufren las mujeres con un presunto “maltrato a los hombres”, como hace la Policía de Madrid, es una grave ofensa a las víctimas:

Aquí el patriarcado tiene un papel fundamental. Si 600.000 hombres españoles sufrieran violencia cada año, otro gallo cantaría. El gallo cantaría. Eso sí sería un “problema de Estado”, o un problema de “terrorismo”. Pero en esta país quienes escriben las leyes, quienes juzgan los casos y quienes dirigen el sistema educativo, están inmersos en esa cultura patriarcal. Y no sólo ellos. Tampoco hay una renovación feminista en los partidos o agrupaciones de izquierdas, ni en las ONGs, cuyas cúpulas siguen siendo copadas casi al 100% por varones, y donde el feminismo y la igualdad de género casi nunca es una prioridad.

Por eso es urgente una reacción colectiva contra este estado de terror. El principal problema de este país es la violencia de género, y mientras no lo coloquemos todos y todas en la primera línea de nuestra agenda política, estamos colaborando con esta forma de terrorismo silencioso.

Hitler did not lose the war (on Anti-Gypsyism today)

By Javier Sáez.

Today August 2 is the Memorial of the Samudaripen or Porrajmos, the genocide that the Nazis perpetrated against European Roma population; 230.000 Roma were killed (probably more, but there are evidence of 230.000 Roma who perished)  https://en.wikipedia.org/wiki/Porajmos

In ceremonies and manifests that we have heard these days (in the event of the Council of Europe yesterday in Strasbourg, at the ceremony held on July 30 at the Ministry of Health, Social Services and Equality of Spain, and in several texts and declarations) we hear the same sentence, the same idea: “We have to keep the memory alive, to prevent that this fact will never happen again.”

But, in fact, it is happening again. Hitler, in a way, did not lose the war. His anti-Roma racist hatred has won, it is perpetuated and exercised day after day in that other silent genocide suffered by Roma in many European countries.

Here and now, in 2015.

It is not a planned genocide on an industrial scale as the Nazi one, or organized by an alliance Church-State-Monarchy as the Great Raid of Gitanos (inspired by the Bishop of Oviedo Gaspar Vázquez Tablada, and executed by the Marqués de la Ensenada and King Ferdinand VI in 1749 in Spain), but it is complex network of anti-roma events and speeches that cross all societies where Roma live: school segregation in special schools, physical attacks, insults, murders, spatial segregation in ghettos, arson attacks, paramilitary neo-Nazi marches in their villages, discrimination in access to health, employment and housing, police repression, evictions and expulsions, hate speech by politicians and the media, forced sterilization of Roma women, no identity documents, etc.

The list of anti-Roma events currently happening is long, wide, and it is easy to know: it’s in the reports of the FRA, the Council of Europe, OSCE, Open Society, Amnesty International, the ERRC, the ERTF, Union Romani, FSG, on websites and social networks of Roma activists (https://valeriucnicolae.wordpress.com/  https://baxtalo.wordpress.com/  http://www.unionromani.org/  https://twitter.com/novoselskyvaler   https://groups.google.com/forum/#!forum/romano_liloro  http://www.romea.cz/en/ ) and many other publications. We can’t claim that we don’t have the information.

This complex web of discourses and practices that make up Romaphobia is the great tragedy of today’s Europe, the symptom of a major failure, as Europe, its Member States, have not been able to effectively combat this silent genocide that we are witnessing. Those Roma women we see begging on the streets of any European city is not a “victim of gypsy mafia”, but the symptom of an escape, from villages in which they are still being pursued. They have to escape the brutal exclusion that we see in countries like Bulgaria, Romania, Slovakia and the Czech Republic, where I have witnessed in situ that most of the Roma are still without rights, without access to citizenship (because of the same anti-Gypsyism, not because any “cultural trait” or “inability to integrate”). Or when they are the target of attacks by neo-Nazi parties and groups such as Jobbik (Hungary) or Golden Dawn (Greece). Or when they are evicted and expelled by local and national politicians (France, Italy). Or when they live in daily situations of discrimination (Spain, UK, Sweden, Poland). Or when anti-Gypsyism is used as an electoral weapon (García Albiol case: https://www.gitanos.org/actualidad/archivo/112664.html ).

We must recognize the profound anti-Roma sentiment that is in the basis of European societies, also in Spain, and recognize it as a problem of the majority society, not trivialize it. Anything goes against Roma. From the crude joke, to denial of a service, or the stereotypical portrayal by TV series like Anclados, My Big Fat Gypsy Wedding, Gypsy Kings or the film El rey gitano; discrimination against Roma or organized attacks remain unpunished. This problem, anti-Gypsyism must also enter the political agenda as a priority, and we should listen to the Roma associations, who are organized for many years and have their own proposals for action in denouncing and combating anti-Gypsyism. I do not see this grave matter on the political agenda of the parties or in the National Strategy for Social Inclusion of Roma (there is no budget, and no concrete action; it is not enough to say in a public meeting “you are in your home “), and this lack is also a symptom.

All these acts of hostility and hatred that we have pointed lead to a kind of civil death of Roma. And the civil death of a people is also a form of genocide.

No, Hitler did not lose the war.

Hitler no perdió la guerra (sobre el antigitanismo hoy)

Por Javier Sáez

Hoy 2 de agosto se conmemora el Samudaripén, o Porrajmos, el genocidio que los nazis perpetraron contra los gitanos y gitanas europeos, en el que murieron cerca de 230.000 de gitanos y gitanas (probablemente muchos más, pero éste es el número de casos documentados). https://es.wikipedia.org/wiki/Porraimos

En los actos y manifiestos que hemos escuchado estos días (en el acto del Consejo de Europa ayer en Estrasburgo, en el acto que se celebró el 30 de julio en el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, y en varios textos y declaraciones) escuchamos la misma frase, la misma idea: “tenemos que mantener el recuerdo vivo, la memoria viva, para que actos como éste no se vuelvan a repetir”.

Pero es que, en realidad, ya se ha repetido. Hitler, en cierto modo, no perdió la guerra. Su odio racista antigitano ha triunfado, y se perpetúa y se ejerce día tras día en ese otro genocidio silencioso que sufren los gitanos y gitanas en muchos países de Europa.

Aquí y ahora, en el año 2015.

No se trata de un genocidio planificado a escala industrial, como el nazi, u organizado por una alianza Iglesia-Estado-Monarquía como la Gran Redada de Gitanos (inspirada por el obispo de Oviedo Gaspar Vázquez Tablada, y ejecutada por el Marqués de la Ensenada y el rey Fernando VI en 1749), sino de una red compleja de actos y discursos antigitanos que atraviesan todas las sociedades donde hay poblaciones gitanas: segregación escolar en escuelas especiales, ataques físicos, insultos, asesinatos, segregación espacial en guetos, quema de viviendas, marchas paramilitares neonazis en sus pueblos, discriminación en el acceso a la salud, el empleo o la vivienda, represión policial, desahucios y expulsiones, discurso de odio por parte de políticos y medios de comunicación, esterilizaciones forzosas de las mujeres gitanas, ausencia de documentos de identidad, etc.

La lista de actos antigitanos que se dan actualmente es larga, amplísima, y es fácil conocerla: está en los informes de la FRA, del Consejo de Europa, de la OSCE, de Open Society, de Amnistía Internacional, del ERRC, del ERTF, de la Unión Romaní, de la Fundación Secretariado Gitano, en webs y redes sociales de activistas gitanos y gitanas (https://baxtalo.wordpress.com/  http://www.unionromani.org/      https://twitter.com/novoselskyvaler   https://groups.google.com/forum/#!forum/romano_liloro   http://www.romea.cz/en/ ) y en muchas otras publicaciones. No podemos alegar que no tenemos la información.

Esta trama compleja de discursos y prácticas que conforman la romafobia es la gran tragedia de la Europa actual, el síntoma de un gran fracaso, en la medida en que Europa, sus Estados miembros, no han sido capaces de combatir eficazmente este genocidio silencioso del que somos testigos. Esas mujeres gitanas que vemos mendigando en la calle de cualquier ciudad europea no son unas “víctimas de mafias gitanas”, es el síntoma de una huida, de un pueblo que aún hoy sigue siendo perseguido, que tiene que escapar de esa exclusión brutal que vemos en países como Bulgaria, Rumanía, Eslovaquia o Chequia, donde ha podido comprobar in situ que la mayoría de los gitanos y gitanas siguen siendo personas sin derechos, sin acceso a la ciudadanía (por causa de ese mismo antigitanismo, no por ningún “rasgo cultural” o “incapacidad de integración”). O donde son el objetivo de los ataques de partidos y grupos neonazis como Jobbik (Hungría) o Amanecer Dorado (Grecia). O donde son desahuciados y expulsados por políticos locales o nacionales (Francia, Italia). O donde viven situaciones de discriminación cotidianamente (España, Reino Unido, Suecia, Polonia). O cuando se utiliza el antigitanismo como arma electoral (García Albiol).

Es necesario reconocer el profundo sentimiento antigitano que está en la base de las sociedades europeas, también en la española, y reconocerlo como un problema de la sociedad mayoritaria, sin banalizarlo. Contra el gitano todo vale. Desde el chiste burdo, hasta la negación de un servicio, o el uso mediático estereotipado que vemos en series como Anclados, Palabra de Gitano, los Gypsy Kings o la película El Rey Gitano; vale la discriminación, que sale impune, y vale el ataque organizado. Este problema, el antigitanismo, también debe entrar en la agenda política como una prioridad, y se debe escuchar a las asociaciones gitanas, que llevan organizadas desde hace bastantes años y tienen sus propias propuestas de actuación en la denuncia y la lucha contra el antigitanismo. No veo este grave asunto en la agenda política de los partidos, ni en la Estrategia Nacional de Inclusión Social de la Población Gitana (no hay medios, ni presupuesto, ni acciones concretas; no vale sólo decir en un acto público “estáis en vuestra casa”), y esta carencia también es un síntoma.

Todos esos actos de hostilidad y de odio que hemos señalado conducen a una especie de muerte civil del pueblo gitano. Y la muerte civil de un pueblo es también una forma de genocidio.

No, Hitler no perdió la guerra.